La idea que inspiró el proyecto

Fue allá por el año 2008 en las inmediaciones de Benasque (Huesca), cuando lo vimos: un coche de Google con una descomunal cámara DODECA adosada al techo mientras nos acercábamos a nuestro vehículo tras un fin de semana de aristeo en el macizo de Maladeta.

Me encontraba tratando de sujetar de alguna manera mi cámara de fotos a la mochila, que amenazaba con salir despedida debido al balanceo y continuo golpeteo de los herrajes que colgaban de ella, mientras maldecía en varios idiomas por mi poco atino a la hora de elegir un modelo que se me antojaba voluminoso en aquel instante.

Uno de mis compañeros de cordada, haciendo gala de la camaradería propia que caracteriza al montañero, decidió que ese instante de frustración y estrés debía ser el idóneo para animarme jocosamente a portear la cámara de Google para filmar la siguiente salida, ya que por aquel entonces, comenzaba a realizar mis primeros montajes audiovisuales.

Lo que comenzó siendo el típico vacile entre colegas, acabó por mi parte en un interés desmesurado por aplicar en el monte la tecnología inmersiva de un modo que no se había hecho hasta entonces, mientras investigaba y me formaba en competencias digitales para desarrollar este prototipo, que a su vez forma parte de un proyecto mucho mayor.

Así pues, años después y con la idea mejorada, comenzamos…

Primeros pasos

Mis primeros pasos en el monte fueron en realidad los primeros, de la mano de mi aita y de mi ama  (padre-madre). Como montañero y montañera de la vieja escuela que son, hoy en día siguen realizando travesías de alta montaña de varios días porteando la tienda de campaña y demás enseres a cuestas.  Por si fuera poco, tampoco hacen ascos a ascensiones invernales ni a encordarse de vez en cuando.

Ellos han sido quienes me han transmitido los valores del montañismo clásico que aprendieron de pequeños en los clubs Mendiriz Mendi (Hernani), al que pertenecemos toda la familia, y Ganguren (Galdakao).

Aún en edad escolar comencé a escalar en el mítico rocódromo de La Peña (Bilbo) y realicé el bautismo en roca en los espolones de Atxarte, Urduliz  y Santa Barbara. Con los años seguí encaramándome a los plafones, pero esta vez en las instalaciones de uno de los clubs con más personalidad de Gipuzkoa: Hatzi Klimbers (Hernani).

También me he formado en los principios del alpinismo invernal, orientación, rescate y por último, en el esquí de travesía.

Mi prioridad no ha sido destacar en ninguna de las disciplinas, puesto que la dificultad no ha sido uno de mis mayores alicientes. Prefiero disfrutar con las personas que me acompañan, o a las que acompaño. Compartir esos momentos de paz o de tensión, de felicidad o de preocupación, de júbilo o incertidumbre. Ser consciente de la libertad que otorga saber que la cima es opcional, que el objetivo siempre es el punto de partida, y que bajo ningún concepto, JAMÁS se deja a nadie atrás.

El autor

Unai J.E.
Unai J.E.Fundador
Comencé a caminar en la Selva de Irati (Nafarroa). A los 7 años ya realizaba actividad en alta montaña, me inicié en la escalada a los 13 y hasta el día de hoy no he dejado de disfrutar de mi segundo hogar: el monte.